La escena es común: el niño se sienta a la mesa, mira el plato con desconfianza, empuja la comida o, directamente, dice «no quiero». Para muchas familias, estos momentos se repiten con frecuencia y pueden generar preocupación, frustración e incluso conflicto. ¿Está comiendo lo suficiente? ¿Le pasará algo? ¿Estoy haciendo algo mal? En este artículo...










