(El recién nacido por Georges de la Tour, 1645. Museo de Bellas Artes de Rennes, Francia)
Swaddling (envolver al bebé) o fajado es un método que ha sido utilizado durante miles de años para modelar el cuerpo del bebé pues existía la creencia de que el fajado o swaddling evitaba malformaciones. Más tarde, se extendería la idea de seguridad y confort en los recién nacidos. Aunque esta práctica tiene orígenes antiguos, ha sido objeto de debate en los últimos años por su aparición y sus posibles riesgos. Este texto analiza qué es el swaddling, su historia, su uso en la actualidad y los riesgos asociados a su aplicación.
Tabla de contenido
- ¿Qué es el Swaddling?
- Historia del fajado
- El swaddling en la actualidad
- Riesgos y debates
- Conclusión
¿Qué es el swaddling?
El swaddling es un método que implica envolver al bebé de manera firme pero cómoda con una manta o tela. Esta técnica pretende crear calidez y seguridad, ayudando a los bebés a sentirse más tranquilos, como si estuvieran en el útero materno. La técnica puede realizarse usando una tela cuadrada o rectangular, colocándola de manera que el bebé quede envuelto de forma segura, sin restringir su respiración o circulación.
Generalmente, la cabeza y la cara del bebé quedan libres, mientras que el cuerpo está cubierto hasta los hombros o la parte superior de los brazos. Los brazos suelen estar doblados a lo largo del torso, y las piernas ligeramente flexionadas hacia arriba. Algunos cuidadores optan por envolver al bebé solo parcialmente, dejando los brazos libres, mientras que otros prefieren envolverlo completamente.
Historia del fajado
La historia del fajado o swaddling no es una práctica moderna. De hecho, tiene una larga historia que se remonta a miles de años. En diversas culturas antiguas, se utilizaba la técnica del swaddling o fajado.
Antigua Roma
En la antigua Roma, por ejemplo, se utilizaba esta técnica con la finalidad de evitar deformaciones: “Bartolomé el Inglés: el fajado era beneficioso para evitar deformaciones, ya que «los miembros son muy tiernos” (Corbier,M. La niñez en Roma: Leyes, Normas, Prácticas Individuales y Colectivas, p.31) .Se pensaba que favorecía el desarrollo físico adecuado, esta creencia perdurará hasta el siglo XX.
Edad Media
Durante la Edad Media, son varias las representaciones de bebés fajados, tanto representaciones religiosas como cotidianas. Se seguía manteniendo la creencia de los beneficios de fajar al bebé para evitar malformaciones: “Se evitaba que el pequeño anduviera por la casa arrastrándose por el suelo o gateando. Era una importante protección frente al frío y, además, según algunos estudios médicos, se ha demostrado que los niños enfajados eran de actitud pasiva, el corazón les latía más despacio, lloraban menos y comían más” (Cabrera Sánchez, Margarita, «La transmisión del saber médico…», p. 18.). Era muy común que los niños tardasen más en andar, tuviesen problemas posturales y algunos luxación de cadera (Sánchez Roldán, A.M. La vida infantil en la Edad Media, p.213).
Siglo XVIII-XX
En el siglo XVIII, siglo de las luces, el médico y filósofo francés Jean-Jacques Rousseau escribió sobre la importancia de envolver a los bebés de una manera que les proporcionara seguridad emocional. Se comenzó a dejar de lado la creencia de que se evitaban las malformaciones y se comenzó a extender la idea de seguridad al estar envueltos como en el útero materno. El swaddling o fajado se volvió aún más popular, ya que se consideraba una forma de mantener al bebé tranquilo y bajo control. En ese período, las mantas eran usadas de manera tan firme que se consideraba casi una forma de restricción física, pudiendo llegar a estar inmovilizados hasta los 2 años.
Estás ideas sobre el fajado perduraron en Europa hasta el siglo XX con la creencia de que, sin esta inmovilización del cuerpo, de mayores los niños no podrían sostenerse (L.D. Usos y costumbres del nacimiento, p.59).
El swaddling en la actualidad
En la actualidad, el swaddling ha vuelto a ser popular, especialmente en la última década. Muchos padres eligen envolver a sus hijos en los primeros meses de vida porque esta práctica puede reducir el reflejo de sobresalto o reflejo Moro. Esto ayuda a que los bebés permanezcan dormidos por más tiempo. También se cree que ayuda a calmar a los bebés con cólicos o patrones de sueño irregulares.
Actualmente, existen mantas y sacos de dormir diseñados específicamente para el swaddling. Estos productos incluyen velcro o cremalleras que facilitan el proceso, permitiendo envolver al bebé de manera segura sin los riesgos asociados al uso de mantas tradicionales.
Riesgos y debates
El swaddling presenta riesgos si no se realiza correctamente. Uno de los mayores riesgos es la restricción del movimiento, que puede afectar el desarrollo muscular y motor. Es crucial que las piernas del bebé no estén completamente inmovilizadas para prevenir problemas en las caderas y la columna vertebral.
Un uso incorrecto del swaddle también puede aumentar el riesgo de asfixia si la tela cubre la cabeza o la cara del bebé. Además, si el bebé se voltea mientras está envuelto, la manta podría desplazarse y bloquear sus vías respiratorias.
Otro riesgo importante es la displasia de cadera, causada por envolver las piernas de forma demasiado apretada. Los expertos recomiendan permitir que las piernas se muevan libremente en una posición en «M» para favorecer el desarrollo saludable de las caderas.
La técnica del swaddling también está asociada con un mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), especialmente si la manta se desprende durante el sueño. Los pediatras sugieren que el swaddling se realice siguiendo estrictamente las recomendaciones de seguridad.
Por otro lado ha generado debates y rechazo de algunas pedagogías, enfoques como la pedagogía Pikler rechazan el swaddling, argumentando que limita la movilidad natural del bebé, lo que puede afectar negativamente su desarrollo motor. Esta pedagogía enfatiza la importancia de permitir que el bebé se mueva libremente para fomentar su desarrollo físico. Actualmente existen alternativas al Swaddling más beneficiosas.
Conclusión
En conclusión, el swaddling es una práctica tradicional que ha resurgido en tiempos recientes, ahora enfocándose en brindar seguridad y calidez al bebé. Sin embargo, es fundamental considerar los riesgos asociados a su realización pues puede crear graves daños al recién nacido. Consultar con el pediatra siempre será la mejor opción para garantizar la seguridad y el bienestar del bebé.
Autora del texto: Carmen Ruz Rábade

