Caja de chupetes de la marca Modern Souset MAMO, años 60. www.ebay.com/str/vintagemania10.
El chupete, un pequeño objeto cargado de significado en la crianza infantil, ha evolucionado a lo largo de los siglos y se ha adaptado a las diferentes necesidades y contextos culturales. En esta entrada analizaremos la historia del chupete desde sus primeras formas rudimentarias hasta los diseños más moderno y seguros.
Tabla de contenido
- Las primeras formas de succión no nutritiva
- La Edad Media y el Renacimiento
- Siglos XVIII y XIX: los primeros avances significativos
- Siglo XX: la era de la seguridad y la ciencia
- La historia del chupete en el siglo XXI
- Reflexiones
Las primeras formas de succión no nutritiva
La necesidad de succión es innata en los bebés. Más allá de la alimentación, la succión cumple una función calmante, lo que llevó a distintas civilizaciones a desarrollar objetos que pudieran satisfacer este instinto natural.
Probablemente en el Antiguo Egipto y en la Grecia clásica, los niños eran tranquilizados con pequeños trozos de tela empapados en miel o leche. En Roma, los infantes mordían fragmentos de marfil o coral, sobre todo para calmar la dentición.
Sin embargo, estos métodos primitivos presentaban riesgos, desde infecciones hasta intoxicaciones, ya que los materiales y las sustancias utilizadas no siempre eran seguras.
La Edad Media y el Renacimiento
Durante la Edad Media, la práctica de calmar a los bebés con objetos específicos siguió evolucionando. En Europa, se popularizó el uso de cuernos de animales o huesos pulidos que los bebés mordían y succionaban. Se creía que ciertos materiales tenían propiedades mágicas o protectoras, por lo que algunos objetos utilizados para succionar eran hechos de ámbar.
«Se conoce la existencia de objetos similares a los actuales mordedores y chupetes. No aparecen en los tratados pediátricos, pero se pueden ver, en ocasiones, en las representaciones pictóricas. Se sabe que eran artículos de lujo destinados a los ambientes aristocráticos, siendo sustituidos entre las familias humildes por mendrugos de pan, su finalidad era la de calmar la dentición.» (Sánchez Roldán, A.M. La vida infantil en la Edad Media.)
En 1473, el médico alemán Bartholomäus Metlinger hizo una de las primeras descripciones del chupete en su libro sobre la salud infantil (Ein Regiment der jungen Kinder), donde menciona el uso de pequeños objetos para calmar a los bebés mediante la succión
En el Renacimiento, con una mayor atención a la higiene y la salud infantil, surgieron dispositivos más refinados, aunque todavía rudimentarios como bolsitas de telas que se metía algo en su interior normalmente algo dulce, un ejemplo es la obra de Alberto Durero La virgen del Verderol, donde el niño Jesús sostiene un chupete de la época. También se fabricaban chupetes de marfil o plata, materiales que eran considerados más seguros, pero que solo estaban al alcance de las familias acomodadas.
Siglos XVIII y XIX: los primeros avances significativos
El siglo XVIII marcó un punto de inflexión en la historia del chupete. Aparecieron los primeros modelos diseñados exclusivamente para la succión infantil, hechos de madera con boquillas de tela. Sin embargo, seguían existiendo problemas de higiene y seguridad.
A mediados del siglo XIX, la Revolución Industrial trajo consigo innovaciones en la historia del chupete. En 1845, se fabricó el primer chupete con tetina de goma también utilizada para los biberones, su inventor fue Elijah Pratt , este nuevo inventó permitió un diseño más flexible y adaptado a la boca del bebé. No obstante, el caucho inicial tenía un sabor desagradable y un olor fuerte, lo que limitaba su aceptación.
Siglo XX: la era de la seguridad y la ciencia
Con los avances en la ciencia y la medicina, el siglo XX fue clave para la evolución del chupete. En las primeras décadas, la producción masiva permitió que estos objetos llegaran a más familias. Las mejoras en la composición del caucho hicieron que las tetinas fueran más resistentes y menos tóxicas.
El farmacéutico neoyorkino Christian W. Meinecke patentó, en 1901, un diseño innovador de chupete con una tetina más anatómica y una base más ancha para evitar riesgos de asfixia, lo llamó pacificador. Su diseño se convirtió en el precursor de muchos modelos posteriores y contribuyó a la estandarización de la forma moderna del chupete.
En los años 50 y 60, el plástico se incorporó a la fabricación, permitiendo una mayor diversidad de formas y colores. Sin embargo, esto también trajo preocupaciones por la presencia de sustancias químicas como el bisfenol A (BPA), lo que en décadas posteriores llevó a una regulación más estricta.
A partir de los años 80, los diseños del chupete se volvieron más ergonómicos, considerando la salud bucal del bebé. Surgieron los modelos anatómicos y ortodónticos, diseñados para reducir el impacto en la alineación de los dientes y evitar problemas de mordida.
La historia del chupete en el siglo XXI
Hoy en día, los chupetes son fabricados con materiales seguros, libres de BPA y otros compuestos dañinos. La silicona ha reemplazado al caucho en muchos modelos, ofreciendo una textura más agradable y duradera. Además, los diseños modernos incluyen sistemas de ventilación para reducir la presión en el paladar y evitar malformaciones dentales.
El debate sobre el uso del chupete sigue vigente. Mientras algunos estudios destacan sus beneficios en la reducción del riesgo de muerte súbita del lactante y su capacidad para calmar a los bebés, otros advierten sobre posibles problemas en el desarrollo del habla, en la dentición si se prolonga su uso en el tiempo y probabilidades de que el lactante deje el pecho.
Reflexiones finales
El chupete ha sido, desde sus orígenes, una respuesta a la necesidad de calmar al bebé ante la dentición. El bebé nace con un reflejo diseñado para la succión materna, hemos buscado maneras de sustituirla, de ofrecer consuelo sin contacto, de apaciguar sin alimentar. Muchos bebés rechazan instintivamente el chupete, empujándolo con la lengua por su reflejo de extrusión, pero insistimos en que lo acepten, moldeando sus respuestas hasta que encajen en nuestra idea de calma. A lo largo del tiempo, el chupete ha sido defendido como un aliado y cuestionado como una interferencia, reflejando el eterno debate entre lo natural y la adaptación tecnológica en la crianza.
Autora: Carmen Ruz Rábade

