Consideramos que los niños y niñas son competentes, curiosos, están llenos de potencial y son capaces de desarrollar pensamientos complejos. Son capaces de construir su propio aprendizaje. Son investigadores naturales: se cuestionan todo lo que ven y piensan, realizan conjeturas, hacen sus propias predicciones, experimentan y representan sus descubrimientos.
A través de la exploración de nuevos materiales, los niños y niñas son capaces de construir su propio conocimiento y comprensión.
La actividad de jugar con materiales naturales y reciclados maximiza el potencial de cada niño en relación con el lenguaje, las matemáticas, la física, la música, el arte, las habilidades sociales y el desarrollo emocional.
Los niños, niñas y educadores van cogidos de la mano en este proceso de aprendizaje.
Los educadores actúan como investigadores para entender el pensamiento de los niños y provocar el desarrollo de nuevas ideas, y esto se consigue a través de la observación.
Los educadores escuchan e incluso plantean preguntas cuidadosas para animar a los niños a crear sus propias teorías, a desarrollar su capacidad de justificación y razonamiento o a crear planes de desarrollo.
Una buena relación entre la escuela y los hogares de los niños y niñas nos ayudará a inspirar a sus hijos e hijas y a propiciar el desarrollo de un pensamiento más profundo sobre el mundo y sobre sus propios intereses particulares.
Nuestro trabajo es animar a los padres y madres a que sean compañeros de los educadores en este camino de aprendizaje, a que compartan con ellos los intereses particulares de sus hijos e hijas, y que participen en las actividades que se realizan en el centro.
El ambiente como tercer “educador”. Las aulas y la decoración cuidadosamente diseñadas influyen en la forma en que los niños interactúan con el espacio y se concentran en el proceso de aprendizaje.
No se trata solo de hacer que las aulas se vean bonitas, sino de crear un entorno que estimule la imaginación, la curiosidad y el aprendizaje.
Los educadores captan las ideas de los niños a través de la observación, y posteriormente lo documentan a través de fotos, videos y textos.
Los trabajos realizados se exponen en las aulas para que el propio niño se sienta valorado y reconocido.